LOS BISABUELOS, La generación sabia.

por Alberto S. Arenales. 16/ 09/ 2009

Los bisabuelos son el horizonte más lejano que hemos podido conocer personalmente en nuestro árbol genealógico, y si hemos tenido la suerte de conocer alguno, forzosamente era muy anciano. Ciertamente nuestros bisabuelos pueden haber llegado a ser muy ancianos o haber muerto jóvenes, pero independientemente de la edad a la cual llegaron, la imagen interna que construimos automáticamente en nuestra mente es en general la de una persona de una edad muy avanzada. Nuestra mente viaja hacia un tiempo muy remoto y se acoge a la imagen o el arquetipo de ancianidad.

En la gran mayoría de las  culturas el anciano ha sido considerado el  puente de conexión con los ancestros y el poder divino. Se caracterizan por ser personas llenas de sabiduría capaces de resolver problemas o encontrar soluciones fruto de  la experiencia forjada durante largos años. Todos recordamos, gracias a las novelas, los documentales y el cine, la imagen del consejo de ancianos que decide los asuntos de la aldea y son respetados y venerados como receptáculos vivientes de un saber antiguo. Nuestro inconciente colectivo y por extensión nuestra cultura asocia la ancianidad a la sabiduría, el conocimiento y la tradición.

Los bisabuelos personifican ese saber ancestral de nuestro árbol genealógico. Allí donde duermen las leyendas y los mitos más antiguos. Gracias a ellos estamos unidos de generación en generación a las raíces más lejanas y profundas de nuestro origen y nuestra historia. Es una generación que pertenece al reino de la sabiduría y por definición a la del saber, el dominio y la virtud del pensamiento. La ancianidad, claramente asociada a nuestros antepasados representa pues el principio de sabiduría.

Nuestros bisabuelos han sido testigos de otra época, de un tiempo remoto que constituye la historia fundacional de nuestra familia. Son el terreno donde se sustentan los cimientos de nuestra propia ética y moral. Es la fuente que alimentó nuestras más arraigadas tradiciones, creencias y costumbres. La aportación de estas raíces es que nos sintamos unidos a la familia, a la humanidad, con sus luces y sus sombras. Por eso es importante reconocer, aceptar y tomar aquellos tesoros beneficiosos y útiles que nos ceden nuestros ancestros. Aunque no tenemos que olvidar revisar y renovar aquel patrimonio del pasado que, pudiendo ser limitante u obsoleto para nosotros, seguimos cargando por fidelidad.

NOTA: © Todos los textos son propiedad de su autor.
Pueden ser difundidos previo aviso y citando siempre la fuente, web y el autor.