El reloj genealógico.

por Alberto S. Arenales.  08/04/2009


Los seres humanos tenemos la tendencia de celebrar cíclicamente ciertos eventos importantes. Desde los más remotos tiempos celebramos cada año la llegada de la primavera o la época de siega a través de un ritual ya sea, como antaño, sacrificando una paloma a alguna divinidad o sacando la procesión para un determinado santo en esas fechas. Del mismo modo abrimos una botella de champán o soplamos las velas de un pastel el día de nuestro aniversario o conmemoramos la fecha que nos casamos en compañía de nuestro cónyuge. Llevamos flores igualmente al cementerio cada año en recuerdo de la muerte de algún ser querido o celebramos el veinticinco o cincuenta aniversario de la fundación de la empresa haciendo una gran fiesta.

Observando algunos árboles genealógicos nos damos cuenta que de forma inconciente e involuntaria también existe la tendencia de "celebrar" ciertos eventos que ocurrieron en generaciones posteriores durante fechas, épocas  o periodos parecidos. Sin saberlo uno se casa con frecuencia y muere con frecuencia a la misma edad, en la misma fecha o época que un antepasado suyo. Algunos hijos nacen el mismo día en que nacieron sus abuelos o sus tíos o puede que consigamos un ascenso en el trabajo en las mismas fechas en que fuimos concebidos. Muchas de estas sincronías tienen un carácter benéfico  o favorecedor, en el sentido de no tener por que interferir negativamente en nuestras vidas. 

Muchas de estas sincronías  o coincidencias en el tiempo puede que no pasen de ser una mera anécdota, que su influencia no tenga más repercusiones que las que tiene y carezcan de total importancia para nosotros. Que nuestro nacimiento coincida en la misma fecha en que nació o murió una abuela  no tiene porque tener consecuencias negativas ya que nuestro árbol genealógico tiene una tendencia natural a mantener el equilibrio y la armonía a través de la repetición.

En la naturaleza observamos como se repite el ciclo de las estaciones cada año, los planetas siguen orbitas bien precisas y algunos cometas nos visitan regularmente en fechas bien determinadas. En el árbol genealógico la repetición de fechas, periodos y ciclos también esta al servicio de un orden armónico y saludable.Sin embargo, encontramos también que ciertas muertes o separaciones traumáticas, accidentes, la aparición de alguna enfermedad o fracasos en determinados momentos de la vida de una persona acontecen en la misma fecha o periodo especifico en que generaciones anteriores sufrieron incidentes parecidos.

 El Síndrome de aniversario

De algún modo parecería ser que nuestra memoria familiar tuviese un calendario en el que quedasen registrados ciertos episodios que por su carácter traumático o trágico se repitieran como si de una fecha de aniversario o conmemoración se tratase, haciendo coincidir en el tiempo la misma edad, fecha o época del año en que ocurrieron.  Podemos considerar que ciertos traumas o heridas sufridas en la familia que no han sido elaboradas ni resueltas debidamente, tienen tendencia a repetirse. El acontecimiento traumático en la infancia de un niño de perder el padre o la madre en un accidente por ejemplo, puede volver a ocurrir cuando este hijo alcance la misma edad que tenia su progenitor cuando sucedió el accidente.

La doctora americana Josephine Hilgard estudió clínicamente muchos de estos casos durante años en hospitales americanos y puso el nombre de síndrome de aniversario a este descubrimiento. Se habla de doble aniversario cuando retomando el ejemplo anterior, la persona que perdió de niño a uno de sus padres en un accidente, padece él mismo un accidente cuando su propio hijo alcanza la edad que él tenía en el momento del suceso inicial. Si es necesario, trazar un mapa sincrónico de los acontecimientos familiares en el árbol genealógico es de gran ayuda.

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